miércoles, 17 de septiembre de 2014

La tarde de las feas

Me has hecho sentir tan fea hoy, pensó Eve recordando los comentarios que le hiciera su vecino sobre su fin de semana. Eran prácticamente amigos, tan conocidos que podían ser hasta familiares, como primos o algo así. Eve nunca había pasado por una etapa tan susceptible en su vida. Ya no era una adolescente estrenando hormonas así que no podía hacer referencia a eso, además no pasó por eso a esa edad. Está segura que la intención de Bianco no era esa, se aferraba a pensarlo.
Pero él nunca le había dicho que se veía linda, que estaba linda vestida, que tenía bonito el cabello, nunca le preguntó por amores o por corazones o capaz notaba que eran temas que no tenían largo desarrollo... No en tono romántico, sino en tono de primo, de amigo, de vecino de toda la vida. Eran cosas superfluas que a Eve antes no le afectaban pero ahora sí, el no sentirse bonita ahora era un problema. A nadie le gusta sentirse feo, y se daba cuenta de que no era una belleza andando.
Dicen que las mujeres bonitas no son inteligentes y a ella le decían todo el tiempo lo inteligente que era, por ende no era bonita, así lo aceptó ese mediodía con mucha tristeza. Ella era inteligente pero no lo suficiente como para que esto no la afectara. Quería ser linda, quería tener una sonrisa perfecta, un cuerpo bien curvilíneo, intereses parecidos a los que tienen todas las personas de su edad y de su entorno. Quería ser un poco más tonta, hablar menos y hasta leer menos. Leer menos... al menos sus libros no la juzgaban, nunca la defraudaban, siempre aprendía algo, siempre le enseñaban, no era como con las personas. Se alegraba de poder comprender lo que los libros le decían pero era triste cuando la gente le hablaba de cosas de las que ella no tenía idea y que pasaban en la televisión y todos reían y ella quería comentar lo que leyó en un libro, lo que aprendió y todos giraban la vista.
Eve se sentía fea porque no era una belleza, no le gustaba su pelo, ni sus ojos. Mucho menos sus piernas y sus dientes. Eve era inteligente para algunas cosas pero no para esto. Eve tenía que leer sobre las cosas que normalmente le pasan a todos pero que a ella no le pasaban. Ella soñaba con las cosas que los demás vivían. Tampoco tenía ese tipo de inteligencia necesaria para superar eso. Pobre de mí, pensaba. Pobre Eve. La vida le pasa por arriba, por delante, por atras  y por los costados pero no le pasa a ella. Ella la ve pasar pero piensa que la vida debe pensar de ella lo mismo que los demás "sos inteligente" pero nada más. A veces quisiera ser más tonta, más bonita, hablar menos y leer menos solo para que la vida le pase un poco a ella y no solo a los demás. :(

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